Las personas siempre han tenido un deseo instintivo de adornarse. Dan testimonio de ello los adornos construidos desde hace más de 7000 años, en los cuales puede verse cómo sucesivas generaciones se enfrentaron al reto de transformar diversos y preciosos materiales.
Muchas técnicas han llegado hasta nuestros días gracias a la acumulación de tradición y experiencia recibida de anteriores generaciones.
De esta forma el creador de objetos puede sumergirse en una estructura de taller medieval, donde en una misma persona confluyen todas las especialidades de una manera interdisciplinaria natural, haciendo posible materializar una idea.